En cuanto a su creación y función, las lágrimas son unas desconocidas. No solo por las personas sin conocimientos en medicina, sino por los propios expertos que discrepan acerca de las funciones o motivos por los que pueden aparecer, en determinadas ocasiones.

¿Qué es la lágrima?

La lágrima forma parte del sistema visual y es importante que haga su función correctamente, pues de ella depende tener una correcta salud visual. Forma parte del fluido externo del ojo (el ojo contiene gran cantidad de fluidos internos y externos). Lo que se conoce como lágrima es el resultado del proceso de lagrimación, un proceso que es desarrollado de forma natural en el cuerpo humano y tiene como función limpiar el ojo, así como mantenerlo constantemente lubricado y húmedo.

La lágrima se compone de mucosidad, aceites, agua y proteínas, es liberada por la glándula lagrimal, estando esta ubicada en la parte externa y superior del ojo, protegida por el párpado para evitar que pueda ser dañada.  El parpadeo ayuda a que el fluido sea distribuido por todo el ojo, por ello, cuando los ojos se encuentran más secos sentimos la necesidad de parpadear más frecuentemente. La suciedad es peligrosa para la salud del ojo y provoca malestar y mala visión, pues hace de obstáculo y evita que la luz pase adecuadamente hasta el ojo.

Los diferentes tipos de lágrimas

Por todo esto, las lágrimas tienen más funciones que acompañar al llanto, pudiendo diferenciarse tres tipos de lágrimas según la utilidad que tengan:

1. Emocionales. Se manifiestan ante estados emocionales (alegría o pena, por ejemplo) y también ante situaciones de estrés excesivo. Su utilidad no está del todo clara y los expertos indican que su función puede estar relacionada con la interactuación social. Sin embargo, no ha sido demostrada ninguna de las teorías que hablan acerca de su función social, lo único que se ha descubierto es que el contenido químico de una lágrima emocional es diferente al resto, pues posee mayor cantidad de proteínas y hormonas que están relacionadas con el estrés.

2. Basales. Evitan la sequedad en el ojo, por tanto actúan constantemente.

3. Reflejas. Protegen al ojo de agentes externos que puedan provocar irritación, como puede ser el humo o el viento.

Por todo esto la lágrima es muy importante para nuestro sistema visual, y a veces, puede estar alterada o ser insuficiente. La próxima semana hablaremos de ello y cómo podemos abordar este problema.